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Radicalismo: optar libremente y no por resignación

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Raúl Alconada Sempé es ex vicecanciller y ex viceministro de Defensa (1983-1989)


Leo o escucho a unos que pretenden representar, con exclusividad, la justicia social, la independencia económica y la soberanía política; y a otros que escriben o hablan en representación exclusiva de la oposición, que se definen por lo que critican, sin definir qué proponen. Entre unos y otros, para conveniencia mutua, han construido una cortina de hierro o muro fronterizo, e intentan que entre ambos, no crezcan el grano ni las flores. Sólo se trata de pelear entre ellos dos, formulando críticas irreductibles e inconducentes.

Los que intentan introducir una idea, generar un debate, o desarrollar un diálogo, son acusados de ingenuos o idealistas, si hay buena voluntad, o de cómplices y funcionales del enemigo, en la mayoría de los casos.

Uno y otro extremo es pragmático, sólo les interesa el hecho y la obtención de la ventaja, por eso es que se ven uniones “contra natura” impensables; los acercamientos o las reconciliaciones se explican por los resultados.

El Radicalismo, en los últimos años, no ha sido ajeno a este ejercicio, y en 2015 priorizó únicamente la necesidad de interrumpir una hegemonía en el ejercicio del poder, y recuperar la alternancia. Una necesidad institucional, sin duda alguna, pero sin una proyección política ni definición de valores comunes.

Por eso, en 2019, el conglomerado que hegemonizó Argentina desde 2003 hasta 2015, recuperó el gobierno nacional, la mayoría de las gobernaciones, la mayoría absoluta del Senado y la condición de principal fuerza en Diputados.

Este año corresponden las elecciones de medio término, para elegir la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, y por lo tanto no está en discusión la continuidad o la interrupción de la hegemonía en el Ejecutivo nacional. Los Diputados son elegidos por el voto proporcional, y si es cierto que la mayoría de los argentinos están en la oposición, votarán proporcionalmente una mayoría opositora en la Cámara.

Estoy persuadido de que la mayoría de la ciudadanía no está con un extremo ni con el otro, sino, por el contrario, aspira a otra forma de hacer política: poder optar libremente y no por resignación. El Radicalismo debe promover la generación de este espacio, y no sólo para la UCR, sino para todas las fuerzas políticas que sostienen ideas, principios y propuestas distintas, nuevas, alternativas.

¿Qué pasa con los que compartimos la demanda de una justicia social, sin mediadores indeseables; una educación pública inclusiva, sin adoctrinamiento; una salud pública, sin negociaciones turbias; una autonomía nacional, basada en valores y principios, sin caricaturas del pasado?

¿Qué pasa con los que pretendemos un capitalismo con justicia y equidad, en el que la política fiscal corrija el índice de desigualdad, como lo hace Europa; los que aspiramos a definir nuestra política de integración regional, sin requerir la autorización de los Estados Unidos, ni Europa, ni Rusia ni China; los que todavía pensamos que el estado debe cumplir un papel esencial para evitar los excesos de los que más tienen y cooperar en la capacitación de los desposeídos?

¿Acaso tenemos que renunciar a lo primero, para conquistar lo segundo, o viceversa? Nos negamos. Es justo que reclamemos ambas propuestas; y si el Radicalismo no lo hace, porque no puede o porque se resigna, otra fuerza política, más adelante, lo hará; porque la justicia de la demanda no prescribe, y nadie tiene legitimidad para renunciar a ella.

Como Radical, sumo mi esfuerzo, para que seamos nosotros, los que lo hagamos, por ser el partido más antiguo de la Argentina, el que fundó la democracia en 1916, el que encarnó la austeridad republicana en 1963, el que lideró su recuperación en 1983, e inició la integración latinoamericana, garantizó la paz en Centroamérica, promovió la democracia en Paraguay y Chile, promulgó la ley que declaró la nulidad absoluta de la ley de autoamnistía de la dictadura, y juzgó las tres primeras juntas de comandantes por la violación sistemática de los Derechos Humanos.

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Opinión

Pretenden que Alfonsín se derechize

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Por Antonio Corona*

Algunos trasnochados radicales que decidieron transformarse en bufones del neoconservadurismo argentino ,seguramente para no sentir culpa, le exigen a Ricardo Alfonsín  que se meta las banderas de Raúl en el bolsillo y consienta ,cuál prostituta, los lineamientos que bajan Macri, Bullrich y Pichetto.

Ricardo Alfonsín es uno de los hombres que más respetuoso ha sido de la condición de Radical en esta coyuntura. Ha sido orgánico sin ser complaciente. Y estuvo todo el tiempo haciendo hincapié en los errores del gobierno del PRO para evitar que pasará lo que finalmente pasó. 

También reclamó a la conducción un comportamiento acorde a su ideología, lo que no solo hubiera preservado la identidad partidaria, si no que también hubiera evitado compartir responsabilidades en acciones de gobierno sobre la que no solo no se nos consultaba, sino que eran contrarias a las que hubiera implementado el radicalismo. 

A la luz de los acontecimientos está claro que Alfonsín hijo tuvo un rol acorde a lo que es de esperarse de un radical cabal y que muchos correligionarios que lo difamaron deberán revisar si su propia conducta se corresponde con la que es propia del ser radical. Porque si bien respetamos el criterio de acción y  pensamiento de todos, debemos dejar bien sentado que no hay dos radicalismos y que quien defendió con todo derecho la conducta de algunos radicales en el gobierno de Macri, debe hacerlo desde la vereda de enfrente. 

Los impacientes que cuestionan la incapacidad del radicalismo para generar nuevos liderazgos o la falta de expectativas presidenciables, deben hacerse cargo que eso debe resolverse primero dentro del radicalismo, y no aferrarse a cualquier posibilidad de protagonismo, donde el precio a pagar sean la identidad partidaria y nuestra solidez institucional. 

Ser gobierno aún a costa de militar contra los principios partidarios y proclamar que por fin el partido radical recobró protagonismo, es a todas luces estupido. Creer con todo derecho, que hay otra manera de hacer política y que esa manera es la que proveerá mejor futuro a la Argentina, implica también irse del radicalismo a ese supuesto nuevo horizonte. 

No hay dos radicalismos Hay uno solo con matices que no dejan lugar a dudas de su identidad y no deben preocuparse los que no dejaron de ser radicales, por las dificultades que implican afrontarlos. 

Los Ricardistas no estamos en liquidación y sabremos salir adelante.

*Dirigente radical

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Opinión

Dos mujeres, la campaña y trolls de Juntos

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La última semana dejó hechos políticos que por ahí pasaron desapercibidos pero que vale la pena traerlos y analizarlos.

La Municipalidad entregará – si ya no los entregó- los kits para operadores familiares  para desarrollar el “Proyecto de promoción territorial para el fortalecimiento de las familias y su entramado comunitario”.

Esto surgió por un convenio entre la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia y la Municipalidad de Necochea a través de la secretaría de desarrollo Humano y Política Social.

En el acto de firma de este convenio sobresalieron tanto la titular de esta área municipal, Sandra Antenucci como Andrea Cáceres en su rol de subsecretaría de Promoción y Protección de Derechos de la provincia de Buenos Aires.

¿Hay coincidencia o hay diferencias?. O ambas. Andrea es opositora desde que se inició el actual gobierno en el Concejo Deliberante, pero primó en ambas partes el interés común y el desarrolló de Necochea en un área clave para todos.

El resultado es dar un paso más,  es ver la posibilidad de trabajar en conjunto desde los lugares que cada uno tiene, para generar acciones que hagan al bien común.

Política le dicen.

Y la política, dicen, es el arte de lo posible. 

Por eso vemos cuestiones que llaman la atención, donde algunos, como Martín Migueles, ven en la crítica el modus operandi para intentar sumar votos. Lo que está claro es que cuando abundan las críticas, lo que faltan son propuestas o proyectos realizables. 

Ahí es cuando una campaña deambula.

O cuando raya lo bizarro. Quizá sea una bajada de línea, si tenemos en cuenta los gritos de Patricia Bullrich a nivel nacional contra el Kirchnerismo. 

Por eso, Migueles en Necochea grita, aunque no se ve una campaña activa. no hay un hilo conductor, un tema a presentar, una propuesta a seguir. Por momentos se grita, por momentos hay silencio.

A eso se suma la aparición de trolls, con una cuenta oficial denominada  Juntos_necochea2023, desde donde atacaron, en redes sociales, a medios de comunicación de nuestra ciudad, en noticias que nada tiene que ver con la política y caras al sentimiento de los vecinos y vecinas (Ejemplo, el violento episodio que vivió un vendedor ambulante). Esto se suma  a las dichos del propio Migueles cuando tildó de sicarios a los periodistas.

En el mientras tanto, inició oficialmente la campaña. Hasta ahora hay un proyecto claro, el de Nueva Necochea y voluntades en el resto. Veremos qué nos depara el camino al 22 de octubre. 

Por Alejandro Sánchez

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Opinión

Siempre fue “Ricardito el hijo de”

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Por Alberto Esnaola*

Siempre fue “Ricardito el hijo de”, Alfonsin es su apellido y por eso aun empezando de muy grande a hacer política se le allanaron los caminos, nunca le hizo honor a la memoria de su padre.

Comenzó como buen relator de partes médicos luego del accidente en Río Negro de Raúl Alfonsin, y así transitó su primera interna, la diputación provincial era poco para él, pero su padre lo había sido. Opaco y casi inexistente legislador pcial.

Fue socio de De Narváez inaugurando un período negro en la interna partidaria de utilizar las boletas como premio a los dóciles y castigo a los rebeldes así en el devenir de las cosas acepto la representacion del Estado ante el Reino de España, utilizando nuevamente la trayectoria de padre como escudo.

Si su padre había nombrado Embajadores peronistas por qué no iba a aceptar tan magna tarea. Habría que recordarle que ninguno de esos embajadores abdicó de su peronismo para hacer campaña denostando a su partido y acompañando internamente al gobierno radical. Su padre Alfonsin en verdad nombró Embajadores que representaban los intereses de nuestra Nación y no su gobierno. 

Desde hace tres años “Ricardito” no solo legitima enarbolando un falso progresismo al gobierno actual, sino que ademas les hace bien los deberes denostando a la Comité Provincia UCR Buenos Aires, cada vez que puede. Tiene todo su derecho a discutir y no estar de acuerdo pero es impropio desconocer los órganos partidarios que en  su momento “utilizó y forzó a pronunciarse a su favor” para consolidar una candidatura, cuando estos no opinan como a usted le parece que debieran hacerlo. 

Como hombre del Gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, hágase cargo de estos cuatro años y deje que nosotros los radicales, como hicimos  hasta 1998 cuando todavía usted no militaba, defendamos nuestra historia y nuestro patrimonio político junto a la memoria de su Padre.

*Dirigente radical

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