La actividad y recorrida por Necochea y Quequén del gobernador Axel Kicillof era algo esperado por todo el amplio espectro peronista y de Fuerza Patria.
Más allá de las inauguraciones, presentaciones de obra, entregas de ambulancias y toda la actividad protocolar, también hubo espacio para la militancia y para el encuentro del líder bonaerense Axel Kicillof con el pueblo que buscaba saludarlo, abrazarlo, recordarle alguna anécdota, darle un beso o al menos fotografiarse.
Además, la militancia de los diferentes sectores también acompañaba cada uno de los pasos que llevaba adelante el mandatario junto a Larroque, Sileoni, Kreplak y demás.
Kicillof cumplió su rol de mandatario hizo política y estuvo cerca de la gente.
Pero sorprendió que entre banderas, dirigentes y militantes de los diferentes espacios no había ni pancartas, ni banderas, ni caras que vinculen a alguien con “La Campora”.
Otrora agrupación política que movilizaba importantes grupos de militantes, especialmente jóvenes. Hoy en nuestra ciudad aparece quizás reducida, no sólo a su mínima expresión, sino también hay algo mucho peor, que no se ve su participación en actos y hechos políticos como el que sucedió ayer en nuestro distrito.
Al final en Necochea, La Campora no se destacó ni por sus cánticos, ni por su movilización, ni su por sus banderas sino que brilló por su ausencia.

















