En un principio espiritual que data del Génesis 12.3, Dios le dijo a Abraham hace unos 4000 años: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren, maldeciré”.
Hoy Argentina abraza ese principio espiritual a través de su postura clara de alianza política y estratégica con Israel. Hoy se cumplen 78 años de la declaración de la independencia israelí en 1948 (fue el 14 de mayo, pero lo celebran de acuerdo al calendario hebreo y no al gregoriano), confirmando el histórico retorno a su tierra ancestral: la Tierra Prometida que Dios mismo diseñó y comunicó al propio Abraham, aunque para muchos hoy Israel sea paradójicamente “ocupacionista” en esa tierra… su tierra.
En ese contexto, Argentina se encuentra en boca de todo israelí por estas horas, gracias al gesto histórico del presidente Javier Milei, quien viajó a Jerusalén a los actos de celebración y conmemoración, y entre varios reconocimientos que recibió, tuvo el privilegio de encender una antorcha en la ceremonia del Día de la Independencia, siendo la primera vez en los 78 años de historia de Israel que un líder extranjero recibe tal honor.
En su estadía, Milei confirmó un par de noticias importantes: una, es que desde noviembre habrá vuelos directos de Buenos Aires a Tel Aviv; y la otra es que la embajada argentina en Israel será trasladada a Jerusalén, lo cual no solo es un gesto político, sino una declaración espiritual y un reconocimiento a la capital eterna de Israel, aquella Jerusalén que el emperador Adriano intentó borrar del mapa, cambiándole el nombre a Aelia Capitolina.

Puede gustarte o no el gobierno de Milei, pero en este tema el presidente argentino se ha colocado del lado correcto, abrazando los valores judeo-cristianos de un pueblo que, más allá de sus cuestiones geopolíticas criticadas y tergiversadas por no pocos medios de comunicación, es el pueblo elegido de Dios, un pueblo al que han demonizado e intentado borrar históricamente del mapa, y a las pruebas que describo detalladamente a continuación me remito:
-Hace 3000 años los faraones egipcios intentaron aniquilar a Israel y fue Egipto el que cayó postrado totalmente de rodillas.
-Hace más de 2400 años,el primer ministro del gobierno persa, un tal Amán, sacó un decreto para matar a todos los judíos.No existía Palestina ni “ocupación”, pero el odio a los judíos ya existía, y el que terminó colgado por los persas fue el propio Amán.
-Hace alrededor de 2500 años los caldeos destruyeron Jerusalén y el templo de Salomón, pero fue la propia Babilonia la que desapareció para siempre y el pueblo judío el que retornó de aquel exilio.
-Hace 2000 años Roma también quemó Jerusalén, destruyó el segundo templo y esparció a los judíos por el mundo, pero hoy Roma es una ruina turística, mientras que Israel es una nación viva y pujante.
-Apenas 65 años después de ese suceso, en el año 135 DC el emperador Adriano mató a más de medio millón de judíos en Israel y cambió el nombre de Judá por el de Palestina. Así es, recién allí aparece el concepto “Palestina”, por lo que dato mata relato: El pueblo de Israel tiene más de 3000 años de historia, mientras que “Palestina” surge como invento de Adriano en el 135 Después de Cristo. Y otro secreto: Palestina deriva etimológicamente de la palabra hebrea “Pelisthim”, que se traduce como “filisteos”, quienes fueron acérrimos enemigos del Israel ancestral… nada tonto Adriano para intentar borrar la memoria judía.
-Hace 80 años Hitler industrializó el odio, asesinó a 6 millones de judíos, de ellos casi 2 millones menores de 13 años, y aun así apenas tres años después, en 1948, un día como hoy Israel resucitó como un Estado soberano en su tierra ancestral, cumpliendo la profecía de Isaías 66.
-Israel se estableció así en el contexto de un Medio Oriente donde este pequeño país cuenta con apenas el 0,4% del territorio. El resto es de los países árabes musulmanes…ah, pero el ocupacionista es Israel. Nuevamente, el dato mata a la narrativa. Y además, ¿cómo puede ser un estado invasor en su propia tierra?
-Los países árabes que rodean a Israel le lanzaron cinco guerras para borrarlo del mapa, en 1948, 1956, 1967, 1973 y en 1982, más todos los ataques terroristas de todos los días, y la masacre del 7 de octubre de 2023 perpetrada por Hamas, uno de los proxys de Irán, pero Israel fue quien quedó más fuerte y con más fuerza tras cada intento de destruirlo.
-En múltiples ocasiones, Israel estuvo de acuerdo con la existencia de dos Estados que proponía la ONU, y de hecho, en 2005 el primer ministro israelí, Ariel Sharón, tomó la determinación de retirar completamente todo vestigio israelí de Gaza, incluso hasta exhumaron los cadáveres de los ciudadanos israelíes con el fin de que los gazatíes tuvieran su propio Estado, pero ¿qué hicieron los gazatíes? Le dieron el poder a Hamas, un grupo terrorista formado con un único y principal propósito: borrar a Israel de esta vida.
-Y a propósito de Gaza, el territorio le pertenece a Israel por Jurisprudencia divina, y así lo prueba la Biblia, pero eso es para un capítulo aparte y muchos (muchísimos) no están preparados para esta discusión.
Todo esto es apenas un pequeño resumen de toda una historia de odio muy grande hacia un pueblo, pero no cualquier pueblo, sino un pueblo del que nacería el Salvador del mundo.

Dice la Biblia en Juan 4.22 que “la salvación viene de los judíos”. La frase no fue de cualquiera, fue del propio salvador, Jesús, aquel que aun la inmensa mayoría de Israel no reconoció ni reconoce como el Mesías, dando lugar a una transgresión que propició la salvación de todo el resto del mundo, incluso de los palestinos y musulmanes, porque al que viene a Jesús, Él “no le echa fuera” dice la Palabra, pero eso merece otro capítulo aparte. Ah, y Jesús “nació en Belén de Judea”, dice Mateo 2.1, y no en Palestina, como quieren hacer creer. Nuevamente, el dato mata al relato.
En fin, ¿Cómo puede ser todo esto posible? ¿Cómo puede una nación con solo 6 millones de judíos, rodeada por 300 millones de enemigos, continuar en pie, resistiendo y venciendo?
Es que Israel NO ES SOLO UNA CUESTIÓN POLÍTICA, sino UNA SEÑAL PROFÉTICA, es LA señal del eterno Dios de Israel en medio de un mundo plagado de antisemitismo que niega su raíz, y un faro moral al cual hoy Argentina abraza y lo tiene -felizmente- como amigo.
Cuando Dios pelea por Israel no hay mapa que lo detenga. Quien lucha por Israel -su Dios- está por encima de las diferencias de tamaño en el mapa.
Por eso, el pueblo de Israel no sobrevive, sino que permanece, y hoy su nación cumple 78 años de independencia. Ese pueblo que un día reconocerá a su auténtico Mesías, y dirá “Bendito el que viene en el nombre del Señor” – Mateo 23.39.
Am Israel Jai.
Por Agustín Betancor


