La profundización de la crisis económica y el impacto de las políticas de ajuste aplicadas por el Ejecutivo nacional volvieron a movilizar a los movimientos sociales y centrales obreras en el centro de nuestra ciudad. En diálogo con el aire de la radio FM 93.5, la secretaria general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) local, Patricia “Pacho” Aranda, brindó un crudo panorama de la vulnerabilidad social en las barriadas del distrito y analizó las repercusiones de la última jornada de protesta.
El pasado martes, la emblemática intersección de las avenidas 59 y 64 fue el epicentro de una jornada nacional de lucha que, a nivel local, aglutinó a diversos sectores de la comunidad. “Fue una acción coordinada donde participamos la UTEP, las dos centrales obreras (la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma) y movimientos sociales como el MTE”, detalló Aranda, explicando que la actividad central consistió en la instalación de una olla popular en pleno centro para visibilizar el hambre y recolectar firmas contra el recorte de los subsidios de la Zona Fría.
📋 Incertidumbre salarial y el reclamo por las garrafas
La referente de la economía popular focalizó su reclamo en la pérdida del poder adquisitivo de los sectores informales y las trabas judiciales para el cobro de los programas de asistencia:
- Cautelar por los sueldos: Aranda reveló que la conducción nacional del gremio debió recurrir a la Justicia para asegurar los ingresos básicos. “Tuvimos que llegar como UTEP a una medida cautelar para que puedan cobrar los compañeros estos últimos dos meses. Hoy viven en la incertidumbre absoluta de saber si van a percibir su salario el mes que viene, en julio”, alertó.
- Violación de la ley: Desde el espacio denunciaron el congelamiento del Salario Social Complementario dispuesto por decreto presidencial en diciembre de 2023. “La Ley de Emergencia Social de 2016, votada y aprobada en el Congreso, es clara: dice que el salario social debe equivaler exactamente a la mitad de un Salario Mínimo, Vital y Móvil. Hoy eso no se cumple”, fustigó.
- El golpe tarifario en los barrios: Al cruzar el debate por la Zona Fría con la realidad periférica del distrito, la dirigente aclaró que la quita del beneficio impacta directamente en las familias no conectadas a la red de gas: “En los barrios periféricos no hay gas natural, se usan garrafas, y la garrafa también se va a ir al doble de su valor. No se entiende por qué quitaron el subsidio en toda la región”.
“Una ciudad dormida”: Alerta comercial y el termómetro de las ollas populares
Durante la entrevista, Aranda interpeló de forma directa a la ciudadanía local y a la dirigencia política respecto a la destrucción del empleo y la caída del consumo interno en el Pago Chico.
“Hay muchos necochenses que parecen no ver lo que está pasando con el comercio. Hoy tenemos una firma de la envergadura de Toledo que le ha pagado solamente el 70% del sueldo a sus trabajadores. Esto tiene que ser una alerta para una ciudad que parece dormida. En Necochea más del 50% de la población activa depende de un empleo público municipal o del comercio para subsistir. Si no cuidamos esas fuentes de trabajo y el circulante local, nos quedamos sin oxígeno”, alertó, al tiempo que agradeció el acompañamiento físico durante la protesta de los concejales de la Asociación Comunal Transformadora (ACT) y de Nueva Necochea. Pero marcó la ausencia de otros: “En esta oportunidad no se acercaron los concejales de Fuerza Patria, seguramente estarían en algún otro lugar, por eso tengo que destacar a los concejales que sí salieron a acompañar el reclamo genuino de todos”
La dirigente gremial describió una de las postales más dolorosas registradas durante la jornada de la olla popular en el centro: “Repartimos viandas a la gente que pasaba por ahí. Chicos que salían de la escuela agarraban su vianda y se cruzaban al frente, donde está la galería de los chinos que tiene un cantero de plantas, y se sentaban en el piso a comer. Eso te demuestra que en sus casas no iba a haber comida. Esa realidad está al lado nuestro”.
Cinco unidades barriales desbordadas y la crisis en las ferias
Frente a este escenario, la titular de la UTEP lanzó una abierta convocatoria a los representantes legislativos del oficialismo nacional: “Nadie quiere ver la realidad de los comedores, pero yo invitaría a los concejales de La Libertad Avanza a recorrerlos. Los estamos manteniendo como podemos: el Municipio nos ayuda un poco con los alimentos frescos, la Provincia aporta la mercadería seca y el resto lo conseguimos mediante donaciones que las propias compañeras salen a buscar”.
Para graficar la magnitud de la asistencia, Aranda le puso números a la estructura de contención que maneja la organización: “Como UTEP sostenemos cinco unidades barriales fijos donde se cocina dos veces por semana y se entregan más de 100 viandas cada vez. Si sacás el número mensual, dimensionás la cantidad de gente que está yendo a comer. Incluso viene gente que cobra un salario mínimo, porque si logran ahorrarse una o dos comidas familiares a la semana, usan ese dinero para pagar la luz, la garrafa o el gas”.
Finalmente, la referente trazó un paralelismo con el termómetro de la economía social y de subsistencia en el distrito: “El reflejo de la falta de poder adquisitivo se ve claramente en las ferias socio-comunitarias. Hoy estamos trabajando apenas al 15% de lo que trabajábamos el año pasado, recordando que el año pasado ya habíamos registrado una caída del 50% en comparación con el período anterior. Necochea pertenece a la República Argentina y está sufriendo el ajuste como todo el país; solo un puñado de personas vive de otra manera”, concluyó de forma tajante.



