Un círculo. Una línea. Otra figura.
A primera vista, apenas geometría sobre una pizarra. Pero frente a 43 chicos de cuatro y cinco años, esas formas comenzaron a transformarse. Aparecieron cuerpos, aletas, caras. Y finalmente, lobos marinos.
Así comenzó una nueva intervención de Puerto Ciudad – Arte y Recreación Inclusiva, realizada este miércoles 30 de septiembre en el Jardín de Infantes N.º 903, durante la Semana de las Artes.
La propuesta tuvo una premisa tan sencilla como potente: demostrar que detrás de un dibujo también existe un proceso de aprendizaje.
Los chicos de las salas Multicolores, Lila y Verde observaron las figuras trazadas en la pizarra y luego enfrentaron el papel. No tenían que copiar un modelo perfecto. Tenían que construir el propio.

Con lápices de colores y diferentes papeles, cada línea puso en juego observación, concentración, coordinación, motricidad fina e imaginación. El resultado importaba, pero el proceso importaba todavía más.
Porque antes del lobo marino terminado estuvo la mano aprendiendo a controlar el lápiz. Antes de la imagen estuvo la decisión de dónde colocar una línea. Y antes de cada dibujo hubo algo difícil de medir: la imaginación de un chico convirtiendo una forma abstracta en algo reconocible.
La jornada fue coordinada por Pamela Klink y la Lic. Sofía Pollan, con el acompañamiento de directivos de la institución y una dinámica atravesada por música, juego y participación.
La actividad se desarrolló en el marco de Puerto Ciudad, programa bajo la dirección del Lic. en Logística Luis Pedone, y fue llevada adelante por Pamela Klink y la Lic. Sofía Pollan, con el acompañamiento de los directivos de la institución, como parte de una agenda que articula educación, inclusión y participación comunitaria en el territorio.

La elección del lobo marino tampoco es indiferente. Es una figura reconocible del paisaje costero y una oportunidad para acercar ese territorio a las infancias desde otro lenguaje: el arte.
No hacen falta grandes obras para comenzar a construir pertenencia.
A veces alcanza con una hoja, algunos lápices de colores y 43 chicos descubriendo que también pueden dibujar el lugar al que pertenecen.



