La comunidad de guardavidas de Necochea y Quequén rindió tributo a uno de sus referentes. Tras arrojar sus cenizas al mar por la mañana, se descubrió una placa en Plaza Neptuno y se realizó la tradicional ceremonia de antorchas.
Fue una jornada de profunda emoción y respeto. Este martes, la costa de Necochea fue el escenario de un adiós inolvidable para Ángel “Colo” Posse, el guardavidas local fallecido el año pasado. Lo que comenzó como un rito íntimo por la mañana, culminó a la noche con un multitudinario acto de memoria colectiva.
Un adiós en dos tiempos
La despedida al “Colo” tuvo dos momentos clave que marcaron el pulso del día:
- La partida al mar: Durante la mañana, en la intimidad de familiares y amigos cercanos, se cumplió el último deseo del guardavidas: sus cenizas fueron arrojadas a las aguas que custodió durante años, en una conexión definitiva con su vocación.
- El homenaje institucional: Ya por la noche, la Asociación de Guardavidas (AGNQ) encabezó el acto central en el monolito de Plaza Neptuno, en Avenida 2 y Pinolandia.

Luz y bronce para el recuerdo
Ante una gran cantidad de colegas de todas las edades, se procedió al descubrimiento de una placa conmemorativa que ya luce en el monumento de la plaza. Tras palabras alusivas que destacaron su compromiso y su calidad humana, se inició el ritual que cada año cautiva a residentes y turistas.
Las antorchas se encendieron para iluminar el camino hacia la orilla. En un silencio respetuoso, los guardavidas ingresaron al mar para entregar la ofrenda floral, simbolizando la continuidad de un legado que ahora lleva el nombre de Posse grabado en el bronce y en la memoria del cuerpo.













