Había un buzón en el aula. No parecía demasiado. Apenas una caja, algunos papeles y una consigna simple: preguntar sin quedar expuesto. Pero, en prevención, a veces lo decisivo empieza así: cuando alguien se anima a decir, sin decir su nombre, lo que no puede decir en voz alta.
En la EEMS N.º 15, turno vespertino, las preguntas marcaron el pulso de la jornada. El cannabis ocupó el centro de la escena: efectos, riesgos, consecuencias. Sin embargo, una inquietud desplazó el eje del encuentro: cómo ayudar a alguien que consume y no puede salir. En ese momento, la charla dejó de hablar solo de sustancias. Empezó a hablar de personas.
La experiencia dialogó con lo ocurrido en la Escuela Técnica N.º 3 “Nicolás Tesla”, donde el mismo dispositivo ya había mostrado una señal clara: cuando los jóvenes perciben que no serán juzgados, dejan de responder para cumplir y empiezan a preguntar para comprender.
También apareció otro consumo, menos nombrado pero más cotidiano: las pantallas. Bajo la consigna “No te enredes en las redes”, el diálogo avanzó sobre celulares, exposición permanente, atención fragmentada, ansiedad, pertenencia y vínculos atravesados por estímulos que no siempre dejan elegir con libertad.

El momento más profundo llegó con el testimonio de una experiencia personal de consumo. La información se volvió historia. Las preguntas cambiaron de tono: ya no buscaban definiciones, sino consecuencias, recuperación y posibilidad de cambio.
La jornada permitió mirar los consumos problemáticos sin simplificaciones: familia, contexto, emociones, presión social, sufrimiento y ausencia de redes. Sin moralizar. Sin asustar. Con una idea más difícil y más necesaria: prevenir no es llegar con una respuesta tardía; es construir confianza antes de que el problema avance.

Ese es el diferencial de Puerto Ciudad: convertir la escucha en una forma de intervención temprana.
Porque una política pública que deja huella no siempre empieza con un anuncio. A veces comienza con una pregunta escrita en un papel y un adulto dispuesto, verdaderamente, a escuchar.






