Es el párroco de Santa Teresita. revoluciona las redes sociales
Se calza la camisa, se acomoda el cuellito blanco, activa la cámara del celular, demora unos segundos en verificar el ángulo, en corroborar que no se pierda del cuadro la imagen de Jesús colgada sobre la pared, y comienza a grabarse. Puede bailar una cumbia tropical, moverse al ritmo del clásico ochentoso Red Red Wine en formato electrónico, hacer karaoke con el reguetón Me niego a perderte, o protagonizar un mini sketch sobre confesiones cristianas con los gritos de María Elena Fuseneco de fondo. Así es el perfil de Tik Tok de Gonzalo Domench, el cura “personaje” de la Parroquia Santa Teresita que marca tendencia en redes.
Con treinta y tres años, el hombre de fe se encuentra desde diciembre en dicho templo donde supo ser administrador parroquial hasta que a mediados del mes pasado fue confirmado como párroco. El regreso a las tierras de origen se da tras un largo recorrido por “La Feliz”: en la ciudad, hizo el último año de formación del seminario para convertirse en sacerdote y una vez que completó los estudios peregrinó dos años más como vicario en las parroquias Cristo Rey, de Camet, y Padre Pío de Pietrelcina, al sur. La parada final fue la Iglesia Catedral, a donde lo trajo el Obispo Gabriel Mestre en marzo de 2020, casi al mismo tiempo de la llegada del Covid-19.
Justamente, la pandemia fue una de las razones que llevó a Domench a descubrir su espíritu “tiktoker”. Las restricciones sanitarias que impuso el Gobierno alejaron por un lapso prolongado a los fieles de los espacios religiosos pero en el joven de Quequén nunca se apagaron “las ganas de anunciar a Jesús”.
“Eso está siempre en mi corazón, y como la pandemia nos encerró, encontré en las redes un espacio para tratar de llegar a más gente”, explica, y aclara: “Estoy cien por ciento convencido de que nadie se va a evangelizar o se va a encontrar con Dios por un video de Tik Tok pero es una forma de instalar el tema”.
“En la pandemia tuve una actividad un poco más fuerte en Tik Tok pero desde que me hicieron párroco creo que subí tres videos. Por suerte, tengo un montón de laburo y las redes a veces demandan un tiempo que no tengo”, comenta.
El cura de Necochea entiende que el Obispo Gabriel Mestre está a tono con la misma línea de renovación y lo distingue como un hombre “aggiornado, muy cercano, y sin tapujos para hablar de cualquier cosa”. “Cuando a Gabriel lo eligieron como Obispo, tenía menos de cincuenta años. Es un tipo que sale a nadar, que toca la guitarra, y hasta podemos llegar a salir a tomar una birra con él en algún barcito. Somos gente normal. Y que el Obispo sea muy renovado, también ayuda a que haya una renovación general: si hay autoridades que te acompañan, que no tienen vergüenza ni miedo a meterse en temas complejos, entonces yo también me meto”, razona.
Hoy, además de estar al frente de la parroquia Santa Teresita de Necochea, el cura acompaña como capellán diocesano al movimiento de los Scouts y también atiende en un colegio de Fernández, una localidad que tiene a 90 kilómetros de distancia. Cuando estuvo en Mar del Plata, también supo intervenir directamente en diversas labores sociales: a través de la parroquia Padre Pío de Pietrelcina, se involucró con la comunidad del basural y luego acompañó la creación del Hogar de Cristo, un espacio de contención y asistencia “para pibes y pibas con problemas de consumo”.
Fuente: 0223





