Necochea vivirá este miércoles una jornada que quedará registrada de forma indeleble en las páginas de su historia urbana y política. A partir de las 11, en las instalaciones del salón de actos de la Municipalidad, se llevará adelante la subasta pública del Complejo Casino, un ambicioso proceso que fue impulsado originariamente por el Departamento Ejecutivo y autorizado de manera posterior por el Honorable Concejo Deliberante con el único objetivo de avanzar en la recuperación, inversión y puesta en valor de un predio estratégico que desde hace años se encuentra en un alarmante estado de deterioro estructural.
La operación financiera contempla una base mínima de venta fijada en $4.878.000.000 y contará con la participación de un único oferente: la empresa “A toda Vela Mar S.A.”, corporación que será la encargada de ratificar formalmente su voluntad de compra y desarrollo urbanístico durante el desarrollo del acto.
Los sectores incluidos, el acto y la modalidad del remate
La subasta representa un paso trascendental para el futuro del frente costero necochense e involucra a la gran mayoría de las dependencias del histórico inmueble, con exclusión del Auditórium:
- Instalaciones a transferir: La venta abarcará la icónica sala de juegos, la ex confitería, el sector del ex bowling, la pista de patinaje y el playón de estacionamiento emplazado en la parte posterior del edificio.
- La ceremonia: Se prevé un acto breve y completamente abierta a la comunidad. Los vecinos y medios de comunicación que deseen presenciar el remate deberán registrarse obligatoriamente al ingresar al salón de actos, ubicado en el primer piso del palacio municipal (Calle 56 entre 59 y 61).
- El rol de la martillera: Desde un atril especialmente dispuesto para la ocasión, la martillera Mariana Ortega dará lectura legal a los principales puntos del edicto de subasta y solicitará de forma inmediata al representante de la firma oferente —donde se estima la presencia en el recinto del empresario Oscar Merlo— la ratificación formal de la millonaria oferta presentada en los pliegos preliminares.
Simbolismo, el golpe de martillo y la rúbrica del boleto
Posteriormente llegará el momento central y más esperado de la mañana: el tradicional golpe de martillo que oficializará legalmente la adjudicación del inmueble al sector privado. Como detalle de color institucional, Ortega utilizará un martillo de madera adquirido especialmente para esta subasta, al tiempo que las autoridades del Colegio de Martilleros exhibirán de forma reglamentaria la clásica bandera roja que identifica visualmente a este tipo de remates públicos.
Una vez concluido el procedimiento del remate, el representante de la empresa adjudicataria y el intendente Arturo Rojas procederán a firmar el acta oficial de la jornada en el mismo salón.
Acto seguido, las comitivas oficiales se trasladarán hacia el despacho del jefe comunal para rubricar de forma definitiva el boleto de compraventa, un trámite clave que contará con la fiscalización y certificación de firmas de una representante del Colegio de Escribanos del distrito.


